“Para que nuestros ríos lleguen sanos al mar”
Acceso al Recurso Hídrico
La falta de agua ya está causando estragos en Oriente Medio. (Photo by ASAAD NIAZI/AFP via Getty Images)
El norte de África y Oriente Medio constituyen la región más árida del planeta. Allí, actualmente, el 5% de la población mundial (unos 284 millones de habitantes), solo tiene acceso al 1% del agua potable del mundo, según el FMI.
El agua, ese elemento vital para la vida, es un bien escaso y en algunas regiones del mundo su escasez ya está provocando importantes problemas económicos, sociales y políticos, como es el caso de Oriente Medio, donde la carencia de agua es más acusada.
La sequía persistente, con elevadas temperaturas y precipitaciones cada vez menores, se ha unido a la mala gestión y uso excesivo del agua dando lugar a una de las zonas más castigadas por la desertificación.
Todo ello ha llevado a que la asignación de recursos hídricos haya dado lugar a conflictos graves entre países y comunidades, como es el caso del control del Karun, o Shatt-el-Arab (entre Irán e Iraq), del Éufrates (entre Turquía, Siria e Iraq), del Jordán (entre Siria, Israel, Líbano, Jordania y la ANP), así como los acuíferos (entre Israel y la ANP).
La disminución de precipitaciones y el aumento de la demanda de recursos hídricos en estos países, así como la dependencia de los ríos para la producción agropecuaria han llevado a situaciones límites en una región con constantes tensiones geopolíticas y conflictos fronterizos que podrían verse agravados por esta realidad.
En el caso de Irán, una vasta red de presas sostiene un sector agrícola que consume cerca del 90% del agua que utiliza el país y la situación es cada vez más insostenible. El lago Urmía era el más grande de Oriente Medio hace apenas dos décadas pero se está convirtiendo rápidamente en una llanura salina. “Los ferries que antes llevaban y traían a los turistas a los pequeños islotes del lago Urmia de Irán están oxidados, sin poder moverse”, cuenta un reportaje de la CNN.
A día de hoy, los conflictos por la falta de agua en el gigante persa ya son mortales. Este verano, al menos tres manifestantes murieron en choques con las fuerzas de seguridad en mitad de una protesta por la escasez de agua en el suroeste del país. Al grito de “el lago Urmía se muere de sed”, los iraníes alzaron la voz de alarma ante la evaporación de uno de los lagos salados más grandes del mundo. Un timelapse de Google Earth muestra la velocidad inquietante a la que ha ido desapareciendo el Urmía.


