“Para que nuestros ríos lleguen sanos al mar”
El Medio Ambiente
Para la biosfera, se considera importante proteger a los ríos ya que contienen innumerables formas de vida como bacterias, plancton, hongos, vegetales, invertebrados y vertebrados.© Jorge García / Fundación Omacha
Colombia es un país de ríos: albergues de una gran biodiversidad y fuente de agua dulce esencial y alimento para las comunidades. Sin embargo, muchos de ellos están en riesgo. En el Día Internacional por la acción de los ríos, te presentamos una lista de amenazas aparentemente invisibles que representan un riesgo para la salud de estos ecosistemas.
El Bita –el sitio Ramsar más grande del país, con sus 824.500 hectáreas de cuenca y 598 kilómetros de recorrido por el Orinoco– es uno de los pocos ríos colombianos que se mantiene intacto aproximadamente en un 95%, a pesar de presentar problemáticas como la sobrepesca, el tráfico ilícito y las plantaciones forestales. En contraste están, por ejemplo, la cuestionable calidad del agua del río Cauca que afecta a los habitantes de Cali y municipios cercanos a Popayán, o la gran contaminación del río Atrato, amenazado por la contaminación con mercurio.
Además de los criterios clásicos que evalúan la calidad del agua en Colombia –basados en la contaminación de los ríos por los desechos de aguas residuales de origen doméstico y de las actividades agrícolas y pecuarias–, existen algunas amenazas que son igual o más graves, pero no tan visibles o asociadas directamente con este problema. Estas son algunas de ellas:
1. Deforestación
Una de las consecuencias más fuertes de la deforestación es que la temperatura global se incrementa, acelerando el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.© Marizilda Cruppe/ WWF UK
Generalmente, la pérdida de bosque se produce en áreas adyacentes a centros urbanos, carreteras, cabeceras de arroyos o en áreas marginales de los ríos, pues estos funcionan como una ruta de transporte para los aserradores y taladores. Los árboles cumplen una función reguladora del agua, por lo tanto, si los bosques aledaños a los ríos desaparecen, estas fuentes hídricas también se ven afectadas y poco a poco tienden a secarse. En Colombia se pierde cada año alrededor de 172.000 hectáreas de bosque.






